Bula de erección del Obispado de Guayaquil
La frustrada erección de la diócesis de Guayaquil en 1820
Tensiones regionales y dinámicas socioeconómicas en el Reino de Quito
(Consultar fuente bibliográfica) El caso guayaquileño que nos ocupa ahora es uno de estos que interesa analizar. En él no se trata sólo de la posible erección de una nueva diócesis en el antiguo Reino de Quito —la cual llegaría a ser realidad por bula de 4 de febrero de 1838—, sino de un proceso mucho más amplio e incrustado en el contexto de la emancipación.
Aquel escenario responde a las gestiones que elaboraron conjuntamente Simón Bolívar y el obispo de Mérida de Venezuela, don Rafael Lasso de la Vega, aprovechando la circunstancia de los triunfos militares de los independentistas y la proclamación de la neutralidad pontificia ante la emancipación americana. Con la famosa carta del 7 de septiembre de 1822 al mismo obispo Lasso de la Vega, se intentó normalizar la situación canónica de los obispados hispanoamericanos.
Ambos hechos, o aspectos del mismo problema, se salen fuera de nuestro intento, y además su análisis alargaría excesivamente la presente exposición. Sólo buscamos aprovechar la información pertinente que se preparó con ocasión de la nueva solicitud de crear la diócesis de Guayaquil en 1820, entre otras cosas porque este tipo de datos nos ofrece la oportunidad de acercarnos más profundamente al tema y con una nueva perspectiva. En ella, las circunstancias se plantean en unos términos eminentemente regionalistas, y podríamos decir casi localistas, por lo que nos presentan un modo particularísimo de entender todo el problema.
El Origen de la Disputa: Cuenca y el Clima (1776)
La razón primera la encontraríamos en la erección canónica de la segunda diócesis del Reino de Quito, que como sabemos se realizó en Cuenca. Después de solicitar diversos informes a variadas personas e instituciones representativas del territorio, las autoridades metropolitanas se inclinaron por esa ciudad, a pesar de la constante oposición de Guayaquil, que desde un principio también había solicitado la cabecera del obispado.
Parece ser que el último motivo que se alegó en su momento para elegir a Cuenca fue la bondad de su clima, elemento que ciertamente Guayaquil no podía ofrecer, y también los mejores precios en los víveres, circunstancia que tampoco Guayaquil podía mejorar, entre otras cosas porque era puerto y además tenía una población flotante muy elevada, datos estos que influían especialmente en el coste de la vida. Corría el año 1776.
El Auge Marítimo y Agrícola del Litoral
Pero lo que sí podía ofrecer Guayaquil era una dinámica en su desarrollo socioeconómico que Cuenca jamás podría igualar. El crecimiento de las plantaciones tabaqueras, la pujante producción de cacao, el aumento en la construcción naval y el comercio, eran datos inapelables que hacían pensar a los dirigentes del cabildo que era necesario convertir a la ciudad en la segunda en importancia administrativa del Reino de Quito. Lógicamente, si ya era cabecera de provincia, el siguiente paso sería buscar la sede episcopal.
El Impuesto al Cacao y el Financiamiento de Cuenca (1789)
Así las cosas, diversas circunstancias motivaron el que se retrasase la presentación de las bulas episcopales de la diócesis conquense hasta 1788. Entre ellas podemos citar la guerra que por aquellos años mantuvo España con Gran Bretaña y que tuvo ciertas repercusiones en la zona del Reino de Quito.
Solventadas éstas, la catedral se estableció provisionalmente en la iglesia parroquial de Cuenca, pero cuando el flamante obispo la vio y se hizo cargo de la situación pretendió se construyese una catedral de nueva planta con dos edificios anexos, es decir el palacio episcopal y el seminario conciliar. El problema de todo ello era la financiación, y el obispo propuso como solución que el cacao que se produjese en la provincia de Guayaquil tuviese una recarga impositiva de dos reales por fanega. La propuesta episcopal fue aceptada por las reales cédulas de 2 de julio de 1789 y 12 de febrero de 1796, con la única condición de que los planos de los edificios debería realizarlos la Academia de San Fernando.
Como era de esperar, este hecho motivó las más airadas protestas de Guayaquil, con el gobernador a la cabeza, hasta el punto que el propio ayuntamiento de la ciudad solicitó se suspendiera el nuevo impuesto o que, en su caso, se erigiera allí un nuevo obispado. Por diversas circunstancias la supresión del impuesto no fue aceptada hasta enero de 1802, cuando ya se habían recaudado 146.474 pesos.
Respecto a este punto debemos decir que no es fácil estudiar el tema de la producción del cacao, pues en su análisis deben entrar diversas variables que lo complican. No obstante, parece ser que la zona guayaquileña era la de mayor producción de cacao en Indias durante los años finales del siglo XVIII y principios del XIX; a ello cooperaba, ciertamente, el constante crecimiento de la demanda que se estaba dando en Europa. Ello explicaría, al menos en parte, la pujanza económica de la provincia y, por consiguiente, el convencimiento de sus vecinos de ser capaces de albergar la nueva diócesis que se pensaba debía erigirse, y cuya petición aprovecharon para hacerla con ocasión de la clausura de las Cortes hispanas.
La Petición de Olmedo y Rocafuerte (1814)
Como sabemos, el año 1814 fueron disueltas las Cortes ordinarias, que venían celebrando reuniones desde 1812. Pero, antes de disolverse, les fue comunicada a los diputados americanos una Real Orden por la que se les permitía hiciesen peticiones sobre los problemas o asuntos que creyesen de más urgente solución en sus respectivas provincias. Los correspondientes de Guayaquil, don José Joaquín de Olmedo y don Vicente Rocafuerte, hicieron varias solicitudes, y la primera de ellas era concerniente a que se erigiese en la ciudad un obispado y un seminario conciliar. Ambas peticiones fueron remitidas, por Real Orden de 21 de octubre de 1814, a consulta del Consejo de Indias.
| Indicador Geográfico e Institucional (1814) | Valor Declarado |
|---|---|
| Extensión Territorial | 80 leguas longitud / 60 latitud / 227 circunferencia |
| División y Demografía | 14 partidos / 42 pueblos / 18 parroquias / 62.682 almas |
| Producción Cacaotera | Más de 100.000 fanegas anuales |
| Remate de Diezmos (1809-1810) | 132.000 pesos anuales |
Un elemento que no podía ser olvidado, sobre todo para lo que se pretendía, era la economía eclesiástica. Los diezmos de la provincia se habían rematado, según los informantes, en los años 1809 y 1810 en 132.000 pesos cada año. A esta cantidad había que añadirle otros 1.000 pesos de los curatos eclesiásticos y 400 pesos más de las penitenciarías pecuniarias por las diversas dispensas matrimoniales.
Todas estas cantidades se calculaban sin contar los 146.474 pesos que se recogían con el famoso impuesto sobre el cacao para la construcción de la catedral de Cuenca, que seguía sin edificarse en ese año. Como se ve, eran sumas más que suficientes para las exigencias, dentro de una decorosa subsistencia, que podía traer la nueva e indispensable diócesis del litoral.
